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QUISIERA ESCRIBIR Y MUCHOS LO SUGIEREN (Cuanto Duele El Dolor De Nuetra Patria)
Yo quisiera escribir sobre mi patria en forma diferente, hablar de una patria diferente, progresista, pacífica y justa donde todos sus hijos e hijas sembradores nos levantemos a plantar la semilla de la vida, hablar sobre un estado de derecho con una constitución explicita sobre nuestros derechos y obligaciones ciudadanas, hablar sobre una cultura fenica levantada de las cenizas de la ignorancia voluntaria, sentirme orgulloso de nuestra escuela con programas de educación para la libertad y el progreso, hablar de institutos técnicos acordes con la tecnología del momento y de escuelas superiores cuyos docentes estén en permanente lucha por su superación como tales, hablar de medios de comunicación que no nos ensucien nuestras manos, ojos y oídos cansados cuando los leemos u oímos, vivir en una sociedad en la cual todos nos comprendamos si no es posible amarnos, en una sociedad que sea un concierto armonioso de todas sus fuerzas productivas y dirigenciales, una sociedad que perdone, aunque no olvide y que busque de todas las formas posibles el establecimiento de un estado digno de llamarse República de El Salvador.
Una sociedad así, tendrá que sustituir las pistolas con libros, tendrá que cerrar antros y abrir escuelas, cerrar cárceles y fundar centros comunitarios, cerrar cantinas y abrir teatros populares, una sociedad así tendrá que convertirse en un estado de derecho en el cual los abogados sean los defensores de los justos y acusadores de culpables, donde los juristas sean dignos representantes de los intereses del pueblo ante los tribunales y cortes internacionales, una sociedad benéfica que use el superávit del P.N.B., para proteger a los más necesitados, donde la discriminación sea combatida y erradicada y donde los ejecutivos de los tres partidos del gobierno cumplan con la función para la cual han sido elegidos o designados.
Tenemos que cambiar dice el patriarca. Esperamos que así sea.
Sería bello que el periodismo, la cultura, el respeto y reconocimiento a los trabajadores del arte reflejaran orgullosamente la mente dirigencial a niveles de ultramar, seria bello que aprendiéramos a amarnos a nosotros mismos, a ser honestos con nosotros mismos para poder amar y ser honestos con los demás. Seria bello que el respeto entre compañeros y compañeras sirvan de parámetros para las presentes y futuras generaciones, seria bello que aprendiéramos a convivir en una relación simbiótica con nuestra madre naturaleza; pero para ello tenemos que meternos en nuestra conciencia, en nuestro pensamiento, que solamente el verdadero amor a la patria nos convierte en verdaderos patriotas, lo demás, es simplemente una mascarada de revolucionarismo aventurerista y de derechismo pasado de tiempo y de espacio.
Tenemos que cambiar, esperamos que así sea.
Hay veces duele narrar el dolor de nuestras calles!
Paul Fortis
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